Acting out y pasaje al acto
Acto no es acción dice Lacan, lo recalca e impresiona, al menos para mí, por la veloz relación que puede articularse al mencionar algo como el acto con éste par fallido: la acción. Precisamente, cuando hablamos de acto estamos en el orden significante, en el orden de lo dialectico en tanto cadena de representaciones. En consecuencia, es un fenómeno del lenguaje, no un movimiento reducido al accionar del yo. Es por esto que el sujeto, allí, en el acto, no se reconoce.
A partir de esto, un acto puede tener diferentes connotaciones en la clínica, puede tener muchas causas y sus consecuencias por de más diversas, sin embargo, algo se escapa de la precisión entre la noción de acto: acting out, pasaje al acto y acto analítico. En el presente articulo me parece enriquecedor disponerme a pensar un par de cosas acerca de similitudes y diferencias entre acting out y pasaje al acto.
Fantasma y acting out en la histeria y la obsesión.
Si seguimos la cita con la que abrimos este trabajo, hay un acento en el “escape”, como punto de fuga al sujeto, por ende, a la simbolización, a las leyes del mundo como lo conocemos, a las palabras que bordean experiencias bajo el manto de las significaciones, de sus cadenas de sentido, de las historias y decires que bordean una experiencia que es causa de una división entre el ser y la existencia.
El acto, en su vertiente de acting out, estará del lado de la escena fundamental donde se sienta la repetición del sujeto. Esta escena en donde funda su ser, más precisamente: su de-ser, un ser-en-falta; es decir, el ser constituido por el impacto de un menos (-) que desprende, fragmenta y circula el propio goce del cuerpo entre defensas, represiones, identificaciones y objetos en el campo del Otro.
En consonancia, el acting out estaría del lado de una chifladura del sujeto, un momento en donde no se reconoce saltando al teatro de su vida como protagonista de su propia escena, en un instante de chifladura en donde no es él; posteriormente, y a partir de la restitución subjetiva que se da luego del acting out, el sujeto algo podría decir de ese acto de transgresión a la propia ley que hasta el momento previo instalaba una prohibición. Es decir, el acto presupone cierta transgresión como nos lo menciona J. A. Miller. No hay acto si uno recorre siempre los mismos limites trazados por la ley que emana del padre.
Dicho esto, el acting out es correlativo del inconsciente. En el seminario 10 (La angustia) Lacan lo ubica en el orden de la mostración del objeto a, por su parte en el seminario 14 (La lógica del fantasma) lo coloca en el orden de un mensaje interpretable dicho en otra lengua y bajo transferencia. Dice Graciela Brodsky, citando a Freud, que en su momento éste le consideró al acting out como una transferencia salvaje.
Lo que es curioso es como Lacan en cierto momento de su enseñanza a partir del seminario 14 “La lógica del fantasma” va a mencionar que todo acto finalmente es acto fallido ya que esta del lado del impasse del sujeto, que cabe destacar, es la mismísima escena fundamental y fantasmática por donde intenta obturar su agujero, no sin fallar cada vez.
Podríamos pensar en el acto de la histérica que rodea al acto y se escabulle, o el acto del obsesivo; postergado, demorado y que no llega nunca. ¿Y por qué no? el acto del fóbico en tanto acto impedido.
Pasaje al acto y cuerpo.
Por ende, la vía de salida prometida a través fantasma para con la división que le aqueja al sujeto, paradójicamente es un retorno de cada vez al principio del impasse. A excepción de aquél acto del cual no se vuelve, del acto suicida, éste acto mencionado es de una salida por la vía de la caída del cuerpo.
Así podemos notar que el pasaje al acto estaría en otra lógica. Si bien el acto estaría en el marco de la salida, motorizado por lo imposible de soportar y lo imposible de significar, hay en el pasaje al acto un rechazo radical del inconsciente a través del producto identificatorio articulado entre la prisa y la alienación, dice Lacan. Como efecto de la alienación a una identificación que no viene del fantasma, de la escena fundamental, y que dirige al sujeto a lo peor; el yo se consuma en una prisa desintegradora de la dialéctica que deja caer el cuerpo.
El pasaje al acto pasa por el cuerpo y lo introduce en el acto como objeto que cae, en ocasiones, como un modo de localizar lo insoportable en el mismo, teniendo como efecto, un modo de eliminar aquello que le atormenta dejándolo caer sin posibilidad de pronunciar palabra frente a tal fenómeno de lo real.
Esto me hace recordar claramente lo plasmado en la película GIRL (2018) que recientemente pude observar por la plataforma Netflix. En esta película se puede observar – no sin cierta inquietud- al protagonista agobiado por la prisa que demanda en él la transformación de su propia imagen. Siendo un adolescente recientemente transgénero, su pene surge como la localización de lo insoportable en su propio cuerpo con lo que las hormonas inhibitorias y el ballet como artificio sublimatorio no terminan de mediar aquello del orden del horror.
Es en una mañana de año nuevo, en la soledad de su residencia, en donde se dispone dejar entreabierta la puerta de su residencia mientras toma unas tijeras y, sin mediar palabra, entra a su habitación para acto seguido cortar su miembro masculino. Luego de sus repetidos intentos de pegárselo al cuerpo con cinta adhesiva a modo de sustracción de la imagen en el espejo, toma las tijeras y lo corta definitivamente.
Luego de este pasaje al acto, se denota lo mencionado por J.A Miller en su seminario “los inclasificables de la clínica psicoanalítica, cuando le da al estatuto de acto un nivel de transformación radical del sujeto: un devenir otro, donde renace otro. Es al final de esta película donde ese devenir se hace carne luego del corte. No todo pasaje al acto es acto suicida, pero todo acto, fallido o no, apunta a un devenir otro, ¿es el acto en sí un corte? ¿una escansión?
Esto nos lleva a pensar que entre el acto y el inconsciente, así como entre el acto y la palabra, hay una tensión. Es éste un aspecto transversal en la clínica. Esta tensión: ¿cómo y cuándo en cada caso?
Un punto más a desarrollar: la causa.
Se menciona el efecto del acto en sí en dos vertientes propuestas en este trabajo como lo son acting out y pasaje al acto. Haciendo un énfasis en sus dimensiones heterogéneas, se deduce de la causa de estas algo en el orden de lo insoportable más singular. ¿En psicoanálisis a qué nos referimos como aquello insoportable, imposible de significar, causa del acto, escape al sujeto y desconocimiento en cuanto tal? La causa la ubicaríamos, como en cada fenómeno de ruptura o discontinuidad de la red significante, en lo real. ¿Qué es lo real causa del acto?
Lo real propiamente
Un aforismo fundamental, no poco enigmático, es que lo real es aquello que siempre vuelve al mismo lugar. Cabe decir que lo real en psicoanálisis no es la realidad. Aquello que llamamos “La realidad” como un para-todos por igual, en realidad –y dicho de modo muy reducido- es un velo al ordenamiento significante que modulan las articulaciones identificatorias, así como algunas de las fijaciones libidinales del hablante-ser. Esto al raz de algunas fijaciones que están en otro orden, fuera del ordenamiento significante por articulación y significación, lejos de la captura objetal. Es así como podemos empezar a pensar que lo que llamamos “realidad” puede ser finalmente un velo sobre otro velo. No obstante, hay de eso otro que comanda, que existe e insiste, en el propio cuerpo en la radicalidad más singular.
J. A. Miller, en su seminario “Extimidad” nos dice: “En el fondo, la psicopatología puede ser relativa a distintas dificultades, diferentes insuficiencias, incompletudes de la simbolización de este real, es decir, de una admisión de lo real en el registro del significante, de su posibilidad de ser hablado y de encontrar su lugar en el lenguaje”
Continua…Lo que llamamos lo real pondría en tensión todo aquello que pone a raya hasta a la muerte. Las ilusiones que relajan la experiencia de sexualidad y muerte (ejes transversales en la tesis freudiana) como recursos elaborados al servicio de alejar al sujeto de ciertas ocasiones que podrían desembocar en acting out".
Para esclarecernos por aproximación, J. A. Miller nos propone la siguiente formula:
Rp S(R) = R
El primer registro (R) surge de aquella que pasa por la experiencia y de lo que el sujeto nada puede decir y que siempre vuelve al mismo lugar. El segundo registro (S(R)) estaría en un proceso de enmarcar algo de eso indecible por un proceso de significantización, es decir, es aquello que se puede decir del trauma originario que a modo de condensación es articulado, dialectizado, en una Hystoria o novela familiar como lo llamaba Freud.
Es aquí donde se introduce un afuera y un adentro, una presencia y una ausencia, otro y Otro, una circunscripción de la falta, por ende, del deseo y el dasein Heideggeriano. El momento inaugural de la falta-en-ser.
Volviendo al tercer registro, el (R). Es llamativo como Miller hace uso de este último registro y su articulación al objeto, al producto que se desprende del registro anterior basculando algo de este real al resto de goce. Es sobre este resto de goce, de objeto perdido y ,por consiguiente, precioso, que sirve de eje a la escena que llamamos fantasmática, escena fundamental que sale a relucir en el acting out.
Una pregunta como conclusión y apertura
A la luz del esclarecimiento de la orientación Lacaniana acerca de estos actos difíciles de aprehender por el campo psi: ¿Qué lugar dar al acto en la clínica hoy? ¿Qué lugar tiene el acting out, así como el pasaje al acto en la construcción de un caso en la clínica hoy? Una pregunta adicional: ¿Qué nos enseña el acto del sujeto acerca de lo real indecible del cuerpo?
Seguiré trabajando sobre esto…
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